El sistema PDR cuyas siglas en inglés (paintless dent removal) significan 'desabollado sin pintar', es conocido en España como 'varillaje' o también 'desabollado en frío'. Es sin duda, un arte que utiliza una serie de herramientas de diseño especial para restaurar la carrocería dañada.
Este sistema fue utilizado hace varios años en el final de línea de las grandes fábricas de automóviles para la eliminación de pequeñas abolladuras que se producen durante las operaciones de montaje. Posteriormente técnicos italianos y estadounidenses han continuado desarrollando y mejorando este sistema, conformando empresas dedicadas exclusivamente al desabollado sin pintura. Hoy en día varias compañías en Europa aplicamos este sistema en forma totalmente exitosa.
En la aplicación de PDR, el metal de la carrocería es virtualmente "masajeado" desde el interior del panel, hasta que el área dañada se transforma en invisible, corrigiendo las alturas y niveles con suma precisión.
No es necesario utilizar pinturas o cuerpos punzantes en la reparación, y ello contribuye a mantenerla carrocería en suestado original. Utilizando el sistema PDR es posible reparar todo tipo de abolladuras en puertas, techo, capó, aletas, maletero y montantes.
Es importante aclarar que este sistema se aplica siempre y cuando la pintura no haya sido dañada o el metal esté arrugado.
Ventajas
El sistema PDR permite realizar la mayoría de las reparaciones en un corto lapso, ahorrando tiempo y dinero. Inclusive no es necesario el traslado de los vehículos, pudiendo realizar el trabajo en el domicilio de la empresa automotriz, el importador, el concesionario o simplemente el cliente. Todo ello se traduce en un ahorro de un 30% pudiendo llegar hasta un 50% -según el daño- comparado con los sistemas tradicionales de plancha y pintura.
PDR - Sin Pintar
Este sistema de trabajo -aplicado por Andanar según la técnica descripta- no sólo contempla un bajo coste frente a otro tipo de reparaciones, sino que su principal fortaleza consiste en mantener el porte, las líneas de marcada elegancia, y la personalidad de cada vehículo sometido a reparación, dado que todo el proceso se realiza sin masillar ni repintar las partes dañadas de la carrocería, conservando las propiedades de la pintura original y el tratamiento de cataforesis.